SERIE: MES DE LA BIBLIA

 

 

INTRODUCCION.- Está comprobado que el mayor enemigo del ser humano no es el diablo, pues ya fue derrotado inapelable e inobjetablemente a través de la muerte y resurrección de Jesús, sino que el mayor enemigo há sido y seguirá siendo la ignorancia, las tinieblas, el desconocimiento de la verdad de Dios."

Es tan grande esta verdad, que quien desconoce o ignora el plan de salvación que el Padre trazó para cada ser humano, se perderá eternamente, "porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Mateo 16:26). Desde el inicio de la creación del hombre y durante todos los siglos venideros, Satanás ha usado la ignorancia, el desconocimiento del mandato de Dios, para hacer caer a toda la humanidad. Lo que comenzó en el huerto del Edén con la sutil, engañosa y sugestiva pregunta: ¿CON QUE DIOS OS HA DICHO...?, se ha ido multiplicando y reproduciendo en secuencia por todo el que nace en el planeta tierra. Notemos que tan pronto que el diablo abrió su horrible boca, en el primer contacto con el ser creado, lo primero que mencionó no fue ofrecerle al hombre riquezas, posición, territorio, gobierno, poder, reinado, etc. Al hombre no le interesaba mucho eso, pues Dios ya se lo había otorgado. Pero Satanás, mezquino, astuto y malo como es, quiso más bien arrebatarle todo para verlo en la misma ruina.

El enemigo tenía conocimiento de algo que nosotros los humanos ignoramos con frecuencia: que todo el bienestar y honor que disfrutaba el hombre y la mujer, era producto de la comunión de Dios con el hombre, y la obediencia total de éste hacia Dios, y que si lograba desconectar u alterar aquello, lograría arruinar al hombre y a su mujer.

Por eso, lo primero que hizo no fue negar lo que Dios había dicho (Adán tampoco era tonto), sino fue poner en duda lo que Dios les había dicho. Y en eso el enemigo ha tenido éxito. El mayor peligro de lo falso, radica en la cantidad de verdad que contiene. Hoy por hoy, se cuestiona la existencia de Dios, se cuestiona la Palabra de Dios y muchos malos y falsos ministros tuercen y corrompen la Palabra para sus propios beneficios. Otros falsos profetas hablan "en nombre de Dios", palabras que nunca Dios les ha entregado, inventos de su mente pero qué no concuerdan con la Biblia, la única fuente de autoridad y poder. Debemos tener mucho cuidado, pues el hecho que algo si se cumpla, o que se hable algo que si concuerda, si no se ajusta a la enseñanza y doctrina bíblica, debemos desecharla como veneno de serpiente. Satanás es experto para engañar valiéndose de milagros mentirosos. Un conocido ufólogo (que cree y estudia los platillos voladores), siempre dice al público televidente respecto a los marcianos y sus naves, para que nazca la duda: "No lo crea, pero tampoco lo deseche, solo estúdielo"

Además, se cuestiona hoy en día, todo lo que Dios instituyó para bendecir al hombre y a la mujer: la familia, el matrimonio, la identidad sexual, la iglesia, el ministerio, el diezmo, la sujeción a la autoridad, el respeto y amor al prójimo, la santidad personal, la obediencia, la segunda venida de Cristo, entre otros, que son los pilares para una vida cristiana de bendición y de trascendencia. Para miles de personas, estos temas son anticuados y pasados de moda. Entendemos entonces, por qué el mundo marcha a la deriva hacia su propia auto-destrucción (drogas, sida, libertinaje, ateísmo, relativismo, corrupción, abuso de poder, divorcios, adulterios, plagas, pestes, terremotos, tsunamis, contaminación ambiental, armamentimo nuclear (Kim Jong Un), guerras, terrorismo, Al Qaeda, Estado Islámico, etc)

 

En el pasaje que nos concierne, el apóstol Pablo, al despedirse de los hermanos en Mileto, a quienes nunca más los volvería a ver, los anima a que guarden y sostengan tres principios que nos los harán caer ni fracasar nunca, y que giran en torno a la bendita Palabra de Dios:

1.- SI CREEN EN DIOS, DEBEN OBEDECER TAMBIÉN SU PALABRA.- Pablo nunca desprende a Dios de su Palabra. El es la Palabra viviente. En el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.

Quien dice que ama o que cree en Dios, pero no cumple sus palabras, simplemente es un mentiroso. Dios y su Palabra son una sola cosa. Jesús dijo: "El que dice: yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él" (1.-Juan 2:4)

Hacer esto, practicar el amor apasionado a Dios y a su Palabra, nos da protección sobrenatural. Pablo expresa y dice por eso, que al nunca más ver a sus amadas ovejas, los encomendaba, los entregaba, los confiaba en manos de Dios y de su Palabra de gracia. Con eso estaban seguros, y nos les faltaría jamás nada. Hágalo usted también mi hermano con sus hijos, familia, y gente que ama de verdad.

2.- EDIFIQUEN SUS VIDAS, PONIENDO COMO BASE LA PALABRA.- El mismo apóstol había enseñado: "Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima, pero cada uno mire como sobreedifica" (1.- Corintios 3:10). Aunque cada cristiano tiene libertad para sobreedificar, luego de haber recibido a Cristo en su corazón, como mejor le pareciere, pues Dios nos ha dado libre albedrío, no es menos cierto que debemos hacerlo en temor a Dios y en obediencia estricta a su Palabra.

La Palabra de poder nos lleva de gloria en gloria y de poder en poder. Todo en la vida cansa, todo es vanidad, nada es permanente. Podemos estar hoy contentos y mañana por eso mismo estar llorando. Solo cuando sobreedificamos sobre el molde de la Palabra de Dios, garantizamos una existencia feliz y realizada.

Si los musulmanes , que adoran a Alá y a su profeta Mahoma, en estos días, por millares visitan la ciudad sagrada llamada La Meca en Arabia Saudita, sin importar el costo de los pasajes, sus trabajos seculares y sus negocios, sus familias, el hospedaje, el calor que está por encima de los 40 grados centígrados, el peligro, ya que el año pasado, 2,600 de ellos murieron aplastados en la misma ciudad, en la misma ceremonia, en una ensangrentada estampida humana, acuden de igual forma, solo porque Mahoma se los escribió como ordenanza en el Corám (libro sagrado de los musulmanes), de visitar en peregrinación, al menos una vez en su vida, su ciudad sagrada. Cuánto más nosotros, que no seguimos a un líder muerto, sino a uno que resucitó de entre los muertos, debemos obediencia y fidelidad suprema al único y sabio Dios y a su inspirada Palabra: Smash Israel, Adonay elokeino, Adonay elaj (Oye oh Israel, el Señor tu Dios es uno, el Señor tu Dios es único).

3.- SOLO LA PALABRA TIENE EL PODER PARA DARNOS UNA HERENCIA INTEGRAL.- Quien cumple con Dios y con su Palabra, Dios también, por la misma Palabra lo hará prosperar y fructificar. La madre Teresa en estos días será convertida en santa para ser adorada por los hombres. Su mensaje era:" Hay algo muy hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte, sufrirla como la pasión de Jesucristo. El mundo gana con el sufrimiento" Es increíble que alguien ame y se conforme con la pobreza y el dolor. Se dice incluso que fue duramente cuestionada, ya que en los hospicios y hospitales que regentaba, ordenaba quitar los analgésicos y los medicamentos a los enfermos para que ellos disfruten mayormente el sufrimiento y "lo que falta de la pasión del Señor". Tremendo error y falta de misericordia. Mas que compasión parece ser fetichismo y masoquismo.

A eso nos lleva la ignorancia de la Palabra de Dios. Dios nunca quiere el sufrimiento ni la miseria para nosotros, ni Pablo quiso decir eso con su famosa expresión Eso se llama mal interpretación de las Escrituras. El apóstol aboga" por los hermanos éfesos para que por la Palabra ellos reciban herencia completa junto con todos los santificados. Es decir, que sean prosperados y bendecidos en esta tierra, y reciban el premio, el galardón supremos el día que nos encontremos con Jesús en el cielo!!! Y el apóstol Juan lo confirma: "Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma" (3.- Juan 2).

 

CONCLUSIÓN.- Amemos la Palabra de Dios. Es rica, es fortalecedora. Quebranta todo poder humano y diabólico. A la vez es tierna, confortadora y dulce más que la miel. Quien en ella confía y pone su confianza no será jamás avergonzado.