Acerca de CEPAD

Somos un grupo unido en servicio al pueblo de Dios y de la sociedad, hemos comprendido que servir no es solo un privilegio, es también una bendición y nos sentimos honrados en hacerlo y por que creemos que el CEPAD no es solo una comunidad, es una familia que crece sana y majestuosa, con pastores visionarios y esforzados; con amor, entrega compromiso y responsabilidad cada día laboramos para engrandecer el Reino de Dios.

Formar vidas a la imagen de Jesús, equipadas con las herramientas del Espíritu Santo y del discipulado bíblico, para que a su vez, éstas ganen, integren y desarrollen a otros, cumpliendo así la Gran Comisión, a través del modelo de multiplicación celular.

Ganar la Península para Cristo, haciendo de la Iglesia su principal centro de adoración, entrenamiento, confraternidad, restauración y envío.

Historia

LLAMADO

Parece increÍble contemplar el paso de los años, conocer la historia de lo que es ahora el Centro EvangelÍstico Penisular. Historia que comienza con el llamado de un joven de apenas 22 años quien tenía el único deseo de servir al Señor que lo había escogido para sus planes.

Dirigiendo a sus jóvenes un día 24 de mayo del año 1986, en uno de los complejos deportivos de la ciudad de Guayaquil, recibió la súbita visita del Superintendente de aquel entonces, el reverendo Marcos Palomeque, quién lo animó a que lo acompañara hasta la ciudad de La Libertad a hacerse cargo de una obra en riesgo de ser cerrada.

Ya hacian cerca de tres meses atrás el pastor Palomeque le habia ofrecido la posibilidad de ir a trabajar a la Península pero el tiempo llegò de improviso esa asolada tarde de Mayo que el joven Alejandro jamás pensó que llegaría.

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El Primer Discurso

La noche del primer culto, un 24 de Mayo del 86, teniendo como asistentes a cuatro personas ancianas (todos ellos actualmente ya descansan con el Señor), el chofer Paredes y el joven pastor Alejandro, el Superintendente Palomeque luego de orar, cantar y recoger el mismo las ofrendas, llamó hacia el pequeño y oscuro altar de reseca madera al hermano Alejandro, al presentarlo dijo: "Aqui esta su nuevo pastor", tras lo cual leyo el pasaje de 1.timoteo 4:6-16 que titula: Un buen ministro de Jesucristo.

Acto seguido hizo arrodillar al hermano Alejandro, poniendo la mano sobre él, luego de esto, dejó el encargo de la predicacion al nuevo pastor, para bajarse del rechinante altar, despedirse de los cuatro adormecidos ancianitos, silvar a su chofer, caminar hacia la puerta de salida, y, desde su vehículo sacar su mano, despidiéndose del desconcertado pastor, su chofer encendió el carro y se regresaron para Guayaquil. Ya hacian cerca de tres meses atrás el pastor Palomeque le habia ofrecido la posibilidad de ir a trabajar a la Península pero el tiempo llegò de improviso esa asolada tarde de Mayo que el joven Alejandro jamás pensó que llegaría.

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Enunciación Profética

Al ahora nominado pastor Alejandro, solo, sin dinero, sin saber dónde ni en qué dormiría, sin saber si comería o no, sin conocer aquella tierra ni su cultura, desconociendo con que dinero regresaría a Guayaquil no le quedó otra cosa que asumir esta impredecible circunstancia y en ese momento difícil, ante tal audiencia, y con un frío que calaba los huesos, pronunciar uno de los mensajes más decisivos e importantes que marcarían su vida, su ministerio y el futuro de la tierra peninsular: “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guarda; todo el día y toda la noche, no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta querestablezca Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.” (Isaías 62:6-7).

Este sermón desafió a las tinieblas, a la idolatría, y la hechicería; confrontó al pecado, la apatía y a la ignorancia que allí reinaban; conmovió y removió de aquel lugar las huestes espirituales de maldad; marcó un antes y un después, contempló por fe a los que pastorearía y a quienes amaría, declarando una palabra profética: “Estas bancas nunca más estarán vacías... no fueron hechas ni para el polvo ni para el aire, pues el Dios de Guayaquil debe ser también el Dios de esta región peninsular... ¡¡Decreto que miles entrarán por esa puerta y la Gloria del Señor sobre este lugar será restaurada!!”.

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Galeria

Tiempos maravillosos donde hemos visto a Dios obrar en cada lugar

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